QH, un sueño cumplido que espero poder repetir… por Cristina Bañón - Entrenador Personal - Trimatas

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QH, un sueño cumplido que espero poder repetir… por Cristina Bañón

Imagen 1 Cris BN en QH

Vengo de una familia con tradición ciclista y tanto mi abuelo como mi tío han participado en esta prueba desde sus inicios. Siempre me han contado cómo han visto la evolución de la prueba, desde que apenas eran unos 1.000 o 2.000 participantes hasta llegar a las últimas ediciones en las que son más de 10.000 ciclistas.

Había intentado varios años entrar en el sorteo, pero nunca me había tocado. Por fin, este año, al apuntarme en grupo con varios amigos de Caudete, nos tocó la plaza para la QH 2017. Parecía un año complicado ya que suele coincidir la fecha de la prueba con los exámenes de la oposición, pero no me echó para atrás, así que enseguida se lo conté a Pablo y se convirtió en uno de los objetivos de este año. Los siguientes en saberlo fueron mi tío y mi abuelo, que los dos se alegraron muchísimo y empezaron a darme consejos…

Para mí, lo entretenido de apuntarme a estas pruebas de fondo es saber compaginarlas con otras carreras donde las distancias son mucho más cortas pero no por ello de menor exigencia, y es que en muchos casos los triatlones sprint me suponen retos mayores ya que el cuerpo se lleva mucho más al límite. Y aquí es donde el trabajo de Pablo es fundamental, ya que le dejo a él toda la labor de hacer malabares y jugar al tetris con mis entreno

Hemos ido compaginando durante el invierno entrenos más largos con otros más cortos y exigentes, ya que justo la semana de antes de la QH estuvimos en Pontevedra compitiendo en la Liga Nacional de Clubes de Triatlón. Fue muy interesante la semana de la QH, ya que era semana para recuperar del triatlón del domingo y al mismo tiempo preparatoria para la prueba…

Imagen 2 Cris BN en QH

Y la prueba en sí fue IMPRESIONANTE, increíble y me encantaría poder participar otro año. Mi idea era ir a terminar la prueba y es lo que hice, ya que al ser el primer año y una cicloturista con tantas personas no sabía cómo iba a salir. Tardé 8 h 55’ sin contar las paradas a comer y 9 h 36’ contando todo. Además, al subir el Portalet nos retuvieron 5 minutos porque aterrizó el helicóptero para recoger a un herido.

La salida fue muy rápida, ya me habían avisado que hasta llegar a Somport la media de velocidad es muy alta. Íbamos 5 amigos de Caudete y este primer tramo lo hicimos juntos, pero al empezar a subir Somport un amigo y yo decidimos quedarnos ya que en el pelotón que íbamos iban cortando el ritmo y dando acelerones. Y creo que fue lo mejor que hicimos, coger nuestro propio ritmo.

El más duro de todos fue el segundo puerto: Marie-Blanque, ya que los últimos 3-4 km tienen desniveles del 16%. Además, en este puerto es donde más gente había andando por los arcenes ya que no podían subir montados en la bici, y al ser la carretera estrecha era un poco molesto. Los puertos los subí controlando las pulsaciones y siguiendo las pautas que me había dado Pablo. Y uno de mis miedos eran las bajadas, al no conocer el asfalto es algo que suele ponerme nerviosa y más con tantos participantes. Pero mi amigo Jose, que hicimos los 200 km juntos, no me dejó sola y fuimos controlando las bajadas, siempre pegados a la derecha para dejar margen al resto de participantes. Hasta disfruté bajando, ya que el primer descenso de 40 km tiene buen asfalto y pude coger algo más de velocidad. Y para mí, el más peligroso, fue el último, después de subir Hoz de Jaca. La carretera tiene tantas curvas y un asfalto tan malo que hasta había colchonetas en las curvas de la cantidad de gente que se sale de ellas…

Creo que otro punto positivo fue hacer la prueba entera acompañada. Hacemos buen tándem con la bici y como conocemos los ritmos el uno del otro nos vamos ayudando. También hay que controlar la cabeza en estas pruebas y creo que me vino bien no ir sola.

Otro tema que me preocupaba era la hidratación y la alimentación. No me suele sentar bien comer barritas ni geles y siempre llevo algo de fruta y algún sándwich de queso o de Nocilla. Este año hizo muchísimo calor y no había comido ni bebido tanto durante una prueba. No suelo comer durante las competiciones pero en esta paré en casi todos los avituallamientos para beber agua fresca, un poco de Powerade o Aquarius y comer algo de fruta. Solo en uno me comí un sándwich que llevaba yo de queso y antes de subir Hoz de Jaca me tomé un gel porque mi amigo se empeñó en que me vendría bien para el último empujón y la verdad que no tuve problemas de estómago, ni de calambres ni de golpes de calor, que vimos a muchísima gente parada en sombras y tirada en el suelo.

Me encantan Los Pirineos y esta prueba me ha servido para descubrir otro rincón más, sobre todo de la parte francesa. Menudas vistas, unos paisajes impresionantes y mucha gente animando y ayudando en lo que podían. Había grupos de amigos que te animaban para subir los últimos metros de los puertos y algún que otro señor mayor dándonos ánimos con megáfonos y canciones.

Sin ninguna duda, es una prueba increíble.

Creo que hicimos un buen trabajo de entrenamiento, sobre todo sabiendo que estaba en medio de las pruebas de triatlón y también porque el objetivo era acabar y disfrutar y lo conseguí.

 

 

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